Para los especialistas en moda, la Primera Dama peca de vanidad y suele romper con el protocolo.

Consultado por , Roberto Piazza analiza junto a otros especialistas en moda, imagen y maquillaje, el look de la primera dama.
El lanzamiento de la candidatura de Cristina Fernández a la presidencia pone de manifiesto el rol activo que asumió la mujer dentro de la política en los últimos años. Actitud que no sólo se refleja en su manera de interactuar dentro de un mundo que antes era “exclusivo para hombres”, sino que también se advierte en su forma de vestir.

La creciente mediatización de la política y su consecuente banalización y farandulización hicieron que la imagen personal de los candidatos tome preponderancia. En reiteradas ocasiones, hasta por encima de sus ideas. Y la esposa de Néstor Kirchner no escapa a este fenómeno.

La primera dama hace de su imagen un aspecto fundamental de su estrategia política. Sin embargo, las opiniones respecto de su look están dividas.

“Lo interesante de Cristina es que se banca cualquier ropa, desde un jean, pasando por un tapado de cuero, un tallieur o un gran vestido de alta costura. Todo le queda perfecto porque es muy versátil, tiene una figura increíble y una linda edad para vestir”, comenta a Roberto Piazza.

Sin embargo, para el asesor de imagen Fabián Medina Flores el look de Cristina no es el adecuado. “De la única forma que se puede digerir su manera de vestir es en el caso de que ella fuera la cabeza de una empresa con un rol de mando muy claro. Pero desde el lugar de la primera dama, hay cuestiones de protocolo y solemnidad que no respeta”, señala a el especialista en moda.

De todas maneras, Medina Flores aclara que ahora que se presenta como candidata a presidenta, cambia todo. “Al tomar un rol más activo, no está mal que se muestre fuerte e intimidante”, aclara.

En relación al maquillaje, es el blanco de ataque más trillado. Tal como explica María Pínola, maquilladora y asesora de moda de Grupo Imagen, la elección de los colores (en general tonos tierra) no está mal, pero se excede con la cantidad. “Es muy cargado. La base se le nota mucho y tiene la mirada muy rígida por la acumulación de rimel en los ojos. Queda muy poco natural”, explica.

Respecto a los labios, la primera dama suele cargarlos con exceso de brillo. Es que para Pínola, cuanto más grande es la mujer, menos maquillaje debe usar para lograr un aspecto juvenil y fresco. “El brillo ya pasó. Ahora se usa un efecto más satinado”, explica la especialista en el tema a .

Si del peinado se trata, este es otro punto de su aspecto físico que incentiva el debate. En tanto que Medina Flores sostiene que “el pelo al viento tipo comercial de Shampoo no corresponde por cuestiones de protocolo”, Pínola dice que “lo tiene un poco largo y no debería usarlo suelto tan seguido” y Piazza difiere de ellos ya que en su opinión le queda muy lindo. "Los hombres mueren por eso. No hay tipo que pueda vencerse ante esa personalidad”, señala el modisto.

Cristina versus Evita


Cristina Fernández no es la primera mujer que utiliza su belleza estética como arma de seducción política. El ícono de la mujer líder, hermosa y con vuelo propio es Eva Duarte, admirada no sólo por defender los derechos de los trabajadores sino también por la elegancia con la que se vestía.

Dicen los que saben que Evita se vestía con los mejores diseñadores y jamás repetía un modelo. De todas maneras, para Piazza resulta difícil comparar su estilo con el de la actual primera dama ya que “en esa época se usaba la alta costura para el día”.

En ese aspecto, Medina Flores coincide con el diseñador en el sentido de que la clase popular entendía menos de moda y si en la actualidad Cristina quisiera vestirse con las mejores marcas a toda hora, sería duramente criticada. “Se ponía un vestido carísimo y pasaba desapercibida”, afirma Piazza al mismo tiempo que el asesor de imagen arremete: “La gente le perdonaba más cosas por una cuestión de ignorancia”.

La diferencia de años entre Evita y Cristina también se advierte en el tipo de prendas elegidas para vestir. La mujer de Kirchner fue criticada en más de una oportunidad por abusar del uso de pantalones. “No le puede dar la mano a la mujer de Zapatero con pantalones”, sentencia el asesor de moda. Aunque Piazza la defiende. Para el diseñador de alta costura, es un problema de la mujer argentina el hecho de priorizar la practicidad por sobre la sensualidad de un vestido o una pollera.
Respecto de los accesorios de una y otra mujer, Fernández luce a menudo piedras preciosas de la marca Kallalilth (la misma que utiliza Mirtha Legrand) pero a simple vista parece bijouterie, por lo que no se percibe como un gesto de ostentosidad. En cambio, Duarte lucía accesorios carísimos. “Tenía más joyas que la reina de Inglaterra, sin tener en cuenta las coronas. Doy fé de eso”, finaliza Piazza.

María Fernanda Arena de MINUTOUNO.COM


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